
Por lo general no estoy de acuerdo con el popular chato, su visión zurda esta a varios kilómetros de distancia de la mía y sus artículos siempre me han parecido un fárrago de adjetivos en donde procura demostrar lo inteligente y cultivado que es. Pero a veces uno puede encontrar un oasis en el más áspero de los desiertos.
No puedo menos que estar de acuerdo con su columna Leguizamón y los poderosos en La Primera, destaco:
A las feministas les está ocurriendo lo que a los homosexuales: han empezado a aburrir. Y esto que feministas y homosexuales integran los grupos de presión no económicos más poderosos del país. Abundan en la política, se multiplicaron en un partido que dice proceder de Atenas pero que más parece una Roma decadente, son los parafraseados ejércitos de la noche en busca de un dulce castigo. Es decir, están hasta en la sopa y han logrado en las últimas décadas las mayores y más legítimas conquistas de su pliego de reclamos. Pero nada parece saciarlos. Y en cuanto a los falófilos, estoy seguro de que no pararán hasta lograr el sueño que Jaime Bayly acaba de revelar como idea fija de su colectivo: poder casarse de blanco con algún caballero en la mismísima Catedral.
Aburren las señoras que habrían fusilado a Freud por aquello de la envidia in extenso de ese apéndice siempre disputado. Aburren las señoras que aman a las señoras y que representan dizque al género que parecen detestar. Aburren las lesbianas quejándose muchas veces de algún agravio imaginado. Aburren las locas de la diplomacia, las aerolocas de las líneas de aviación, las locas rencorosas con poder mediático, las locas fruncidas que tuvieron poder. Y no hay que ser homófobo con pistola al cinto para decir que la dictadura gay que hoy se impone en buena parte de la prensa mundial es tan repulsiva como lo era la dictadura machista a lo John Wayne. Entre locas cada vez más poderosas y feministas con cara de camionero haciendo fila para el almuerzo, vamos a empezar a creer que ser modestamente heterosexual, que desear al otro sexo, que aspirar a la mujer de tu prójimo, es un pecado contranatura y una carencia de sofisticación. Ser hétero ya casi da vergüenza.
¡Cuan cierto!
Hoy por hoy, cuanto desviado existe se considera a si mismo el abanderado de la inteligencia y el buen gusto, es casi un pecado no tolerarlos y peor aún, no admirar su “gracia y fino humor” como leí en algún blog progre.
Hasta que por fin alguien en un medio masivo se atreve a oponerse a tanto estiércol políticamente correcto.
Fue un imperio despótico y brutal, uno de sus líderes puede ser contado entre los tiranos más bestiales que la humanidad recuerda y toda su ideología es un monumento al sinsentido y la estupidez.
Pero tenían un bonito himno.
Lleno de grandeza, solemnidad y porte marcial, el himno de la URSS es una pieza maestra de la grandiosidad. Todo en él inspira ansias épicas de gloria y acciones heroicas, batallas y gestas vienen a la mente al escucharlo, más parece un himno de guerra que el canto insignia de un pueblo que supuestamente aspiraba a la paz.
¿Hermoso no?

Entre los diversos pensadores nacionales, uno que ha destacado nítidamente sobre los demás ha sido José Carlos Mariategui. Persona de gran capacidad y voluntad a toda prueba, forjo una sólida cultura que volcó en artículos y ensayos sobre el Perú y tópicos de su época.
A pesar de su falta de educación formal, lo cual se aprecia en ocasiones, su obra es un intento honrado de entender un país tan complejo lo cual la hace valiosa a pesar de sus múltiples defectos. Es en “7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana ” donde despliega lo mejor de su intelecto para procurar desentrañar el Perú. Hazaña realmente épica ante la cual el Amauta no se inmuta y procede a desbrozar selvas, surcar desiertos y saltar sobre montañas en busca del ser nacional y la explicación a este enigma hecho país.
Pero al igual que para hacer cualquier trabajo se necesita la herramienta adecuada, para analizar la realidad nacional se necesitaba algo mejor que el marxismo. Estrictamente economicista, los métodos marxistas fueron lastimosamente insuficientes para un adecuado planteamiento de los problemas nacionales por parte de Mariategui. Cuando uno lee sus ensayos, es sorprendente lo serio del trabajo planteado y lo lejos que puede llegar, pese a lo esquemático del enfoque.
A los 35 años muere el Amauta, dejo inconclusos mil trabajos, para darnos una idea de la evolución de su pensamiento basta leer este párrafo:
Mentes poco críticas y profundas pueden suponer que la liquidación de la feudalidad es empresa típica y específicamente liberal y burguesa y que pretender convertirla en función socialista es torcer románticamente las leyes de la historia. Este criterio simplista de teóricos de poco calado, se opone al socialismo sin más argumento que el de que el capitalismo no ha agotado su misión en el Perú. La sorpresa de sus sustentadores será extraordinaria cuando se enteren de que la función del socialismo en el gobierno de la nación , según la hora y el compás histórico a que tenga que ajustarse, será en gran parte la de realizar el capitalismo -vale decir, las posibilidades históricamente vitales todavía del capitalismo- en el sentido que convenga a los intereses del progreso social.
Lo anterior muestra como ya había escapado de la ortodoxia marxista para penetrar nuevos campos del pensamiento, lejos de las brumas nor-europeas donde se origina, la tierra peruana debía obligar a Mariategui a pensar sin ataduras, evolución que su temprana muerte trunca.
Muchos años después de escrita, su obra muestra signos de cansancio. Pasada la rápida urbanización de mediados del siglo XX, la reforma agraria, la guerra interna y todo el devenir de nuestra patria, las condiciones que analizara ya han quedado muy atrás en el tiempo, las características que consideró netamente nacionales ya son historia. Lo poco profundo del pensamiento marxista le impidió considerar algunas de las propiedades inmanentes a la nación, en sus escritos no encontramos mayor estudio sobre el mestizaje, la geografía o siquiera algunas palabras sobre la diversidad de nuestra población, por no decir otros tópicos semejantes.
Si vamos a rescatar algo del Amauta, que no sean conclusiones ya oxidadas ni un método caduco, valoremos lo que trajo de nuevo y vigoroso al pensamiento nacional. Atacar sin miedo los problemas más álgidos del momento, procurar alejar los dogmas y consignas para pensar sin ataduras y sobre todo tomar el Perú con auténtico espíritu de patria que es aquello que considero lo central de Mariategui, su sentir nacional más allá de ordenes moscovitas o imperialismos yanquis.

A estas alturas ya no me sorprendió cuando leí el post de Laura donde menciona la intención gubernamental de continuar interviniendo a diestra y siniestra. Después de las universidades ahora le toco el turno a los clubes privados, la sinrazón continua.
El presidente anunció que el gobierno emitirá un decreto supremo obligando a los clubes a cambiar sus estatutos y normas de ingreso de acuerdo a la Ley de Igualdad de oportunidades, en caso contrario el Estado los atacará con su espada el Poder Judicial y seguramente con su chaveta la Sunat.
Hay algunas instituciones que dolorosamente, en el siglo XXI, mantienen una restricción propia de los siglos XVII y XVIII. La Constitución establece que todos somos ciudadanos, y no puede haber ninguna restricción ni por posición económica, mucho menos por raza o sexo dijo el presidente y todos los peruanos debemos agachar la cabeza, total ya escogimos dictador por cinco años.
Son reglas bastante tontas podemos opinar -y tiene mucho de verdad esa opinión- pero meter al gobierno en entidades privadas que no le competen es un abuso digno de una chacra, no de un país que quiera llamarse República. ¿Quien le ha dado al gobierno esas prerrogativas? , ¿la constitución?, pues a cambiar esta que si permite actos así no merece la más mínima confianza.
El punto acá no es lo bueno o malo del estatuto del Regatas, si a los socios de esta institución les disgustan las reglas están en su derecho de cambiarlas o en caso contrario mantenerlas, al ser fondos privados pueden tener las normas que deseen. Y si a ud. no le gusta, pues nadie lo puede obligar a asistir al citado club.
El punto es que el gobierno no tiene derecho a intervenir en las normas de una institución privada por mucho que a alguien no le gusten, para algo existe libertad de empresa y asociación. Este tipo de actos solo consiguen limitar aun más las indiscutibles libertades ciudadanas.
Si a algún periódico por ahí no le gustara la musica chica, ¿se debería prohibir?
Si un partido político prefiere acallar posiciones contrarias, ¿el estado debe hacerlo?
Si una persona es homosexual, ¿el estado debe obligarlo a negar su condición?
Si un persona no gusta de tener amigos homosexuales, ¿el estado debe obligarlo?
Pero como de costumbre, posiciones izquierdistas se imponen condenando a los ciudadanos a ser borregos del poder. Si el gobierno se va a dedicar a imponer las opiniones de cuanto grupo de presión existe, a donde vamos a llegar.
Espero que todo este sinsentido quede como anécdota, caso contrario será una prueba más de la creciente stalinización del Perú.
Y pensar que Peru21 ya me estaba gustando.
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Una vez más a los apristas se les ocurre que ellos son los dueños de la pelota, los non plus ultra de la sabiduría y deciden someter todo el país a sus superiores designios. En este caso la educación superior, tanto pública como privada sera una más de las víctimas de este revival autoritario por obra y gracia del inefable Alan.
¿Que sucedió?
Se suspende la creación de facultades de educación y de filiales de esas facultades en diferentes lugares, tanto en las nuevas universidades, como en las universidades que existen y, por tanto, se suspende también el ingreso a esas facultades.
Tal y como leen al gobierno se le vino a la cabeza suspender la creación de facultades de Educación hasta que se acrediten los estándares de calidad de su enseñanza, me gustaría saber a santo de que se arroga esa facultad.
Ok, digamos que en la universidades públicas tiene más derecho -aunque es lesivo a la autonomía universitaria- a imponer ese tipo de medidas draconianas, pero me gustaría saber a nombre de que se arroga el derecho de exigirle eso a los privados.
Pero claro, encontramos el mercantilismo solapado de siempre.
Si incrementamos la cifra con las facultades de Educación de las universidades y los programas a distancia estamos hablando de casi 100 mil maestros más. Es decir, podríamos estar teniendo casi 400 mil maestros desocupados en los próximos cinco años, Chang Dixit.
Y ¡Oh, sorpresa! el SUTEP apoya al gobierno. Claro, les encantaría que no hubiera una facultad de educación más, ¿menos competencia para uds no? Pero este nefasto sindicato va aun más allá.
Si bien la decisión pone coto a la creación de facultades así como la suspensión del ingreso a los programas de educación a distancia, no toca para nada a aquellos institutos pedagógicos privados que en la actualidad son más de 300 dice Luis Muñoz, el mandamás de estos sujetos y termina exigiendo la derogación del Decreto Ley Nº882, imagino que otra de sus fantasías sera cargar cadenas y cantar alabanzas al Gran Hermano.
Dos pájaros de un tiro, elimina empresas privadas -enemigas personales de su marxismo de llantas quemadas- y de paso competencia para los suyos, negocio redondo el que quieren estos caballeros.
¿Que es lo siguiente?, ¿prohibir establecer empresas que compitan con las ya establecidas?, “no duplicar el capital instalado ” podría ser la excusa. ¿Prohibir nuevas facultades de medicina?, “ya existen muchos médicos”, ¿de derecho quizás?, tal vez de ingeniería de sistemas.
¿Hasta que punto se puede llegar en la socialización del Perú?
Y pensar que nunca faltan malintencionados de califican al gobierno de “neoliberal”, ¿sabrán que es ser liberal?
Ya que este gobierno no lo es.
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