
Nuestro inmortal vate, natural de Santiago de Chuco y ahora patrimonio mundial, es quizás uno de los iconos más queridos del país, su figura melancólica es reproducida por doquier, desde polos hasta webs.
¿Que lo hizo tan conocido?, ¿que lo llevo desde las serranías a París? -donde murió en abril- su verso mira y cae en las más profundas honduras, siendo lo más auténtico y provinciano que pudo alcanzo la universalidad.
Me quedo con este poema, no se la razón pero no ceso de recordarlo.
Idilio Muerto
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «Qué frío hay… Jesús!»
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

Beowulf es el más famoso y extenso de los poemas épicos anglosajones, canto fundacional de los ingleses al igual que La Chanson de Roland o el Cantar del mio Cid para los franceses y españoles.
La trama es bien conocida, el héroe Beowulf protagonista de múltiples hazañas, príncipe de los gautas (pueblo escandinavo) se entera de la desgracia acontecida a los daneses. Un monstruo llamado Grendel ha aparecido de improviso en un banquete asesinando a los más valientes guerreros. Beowulf acude al reino, mutila a Grendel después de dura pelea, se enfrenta a la vengativa madre de este y regresa a su pueblo para ser rey. Ya anciano se enfrenta a un dragón que asola su nación, lo mata en batalla y al mismo tiempo pierde la vida.
La película, basada en Grendel, libro de John Gardner es como imaginaran diferente al poema original.
Si, voy a hacer un spoiler, los que no la hayan visto, no lean. Están avisados.
El inicio del film es idéntico al del poema. Grendel ataca a los daneses, Beowulf llega y lo enfrenta arrancándole un brazo. Es ahí donde empieza a diferir del cantar, todos los hombres de Beowulf son asesinados en vez de solo uno como en el poema, Beowulf se dirige a matar a la madre del monstruo acompañado de Wiglaf (el cual en el original es un caballero joven que lo ayuda a matar el dragón) donde en vez de combatirla es seducido por esta.
A partir de este punto la trama difiere completamente del original, el rey de los daneses se suicida pero antes declara a Beowulf heredero del reino (otra desviación más), este tiene un reinado glorioso y prospero pero su pecado le va a pasar la cuenta. Aparece un dragón que destruye todo a su paso, es el hijo de Beowulf con la madre de Grendel. El héroe se dirige a enfrentarlo, lo derrota y muere dejando a Wiglaf como rey. Al mismo tiempo se inserta un esbozo de historia personal con sugeridos conflictos entre este y la reina junto a la aparición de una joven amante.
Fin del spoiler.
Por lo general no me gusta que se modifiquen los originales, pero en este caso entiendo al autor que ha querido hacer lineal la trama haciendo depender uno de otro los puntos culminantes de la historia.
La película es buena, entretenida y presenta de forma verídica los tiempos heroicos de los pueblos germanos, no va a ser recordada como una gran película pero es un entretenimiento muy aceptable y si de paso inspira a alguien a leer cantares de gesta algún buen resultado habrá tenido.
Una frase para recordar.
Los tiempos de los héroes han terminado, ahora solo queda el cristianismo con sus mártires llorones.
Un poeta no muy conocido es Constantin Kavafis.
De origen griego, educado en Inglaterra y habitante de Egipto, el medio oriente y la historia clásica serian referentes permanentes en su obra.
Su poesía se inspira en la tradición griega, es por lo general muy directa, sin mayores figuras. Escribe sobre grandes momentos históricos, sobre la decadencia de las civilizaciones, mitos, y en especial sobre amores especialmente en clave nostálgica o erótica.
Un poema que podríamos llamar “típico” es el siguiente, donde un amante recuerda viejos tiempos que no volverán.
Sol de la tarde
Este pequeño cuarto, que bien lo conozco.
Ahora lo han alquilado éste y el de al lado
para oficinas, toda la casa ha sido tragada
por las tiendas de los mercaderes,
por compañías limitadas y agencias navieras…
¡Oh, que familiar es este pequeño cuarto!
Una vez aquí, junto a la puerta, hubo un sofá
y delante de el una pequeña alfombra turca,
exactamente aquí. Y luego el anaquel con los dos
floreros amarillos, y a la derecha de ellos:
No. Aguarda. Frente a ellos (como pasa el tiempo)
el destartalado ropero y el pequeño espejo.
Y aquí en el centro la mesa
donde siempre se sentaba a escribir,
y alrededor de ella las tres sillas de caña.
Cuantos años…y junto a la ventana,
el lecho en el que tan a menudo nos amábamos.
Aquellos viejos muebles
deben rodar ahora todavía por alguna parte…
Y junto a la ventana, si, el lecho.
El sol de la tarde llegaba hasta el centro de la cama.
Nos separamos una tarde a las cuatro,
por una semana nada más aquella misma tarde.
Jamás pensé que aquellos siete días
pudiesen durar para siempre.
Si me interesara la poesía, seria un modernista trasnochado.
La luz del sol, las aguas vigorosas en río, las selvas lujuriosas, el mar bello y terrible son para mi poesía. No aprecio ni entiendo esas jeremiadas de almas torturadas o los lamentos amargos de una conciencia moribunda.
Es por eso que me encanta el modernismo. Es superficial en el mejor sentido de la palabra, se deleita en las aguas espumosas, ríos trepidantes, bosques alegres, el oriente brumoso, el exotismo y las palabras aladas.
Este movimiento surge en Latinoamerica, como no podía ser de otra manera. La vieja Europa carece de mágicas maravillas como el nuevo mundo, donde el siglo XX convivía con la edad de piedra y lo fantástico se puede encontrar en la tarea más prosaica.
El más grande de los modernistas y fundador del mismo es Rubén Darío, uno de los poemas que más me gustan por su aroma romántico, el estilo aventurero y a la vez bucólico es Sinfonía en gris mayor. Es un poema con sabor a sal, donde esforzándose un poco se llega a escuchar el graznar de las gaviotas y el sol perdiéndose a lo lejos en un mar repleto de posibilidades.
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.El sol como un vidrio redondo y opaco,
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo,
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol de Brasil;
los recios tifones del mar de la China
lo han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre,
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco,
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada,
tendidas las velas, partió el bergantín.
La siesta del trópico. El lobo se duerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
Ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
De Borges siempre me ha impresionado su manejo del lenguaje, su habilidad para conjugar palabras, metáforas, símiles. Podría decir que es un trapecista de la lengua, un taumaturgo del castellano.
El lenguaje que usa, cargado de símbolos y referencias, es a la vez llano y complejo, “una modesta complejidad” como una vez lo definió.
Un soneto que clarifica lo que he escrito es el primer soneto de Ajedrez.
IEn su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero,
Oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.
En el oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra,
Como el otro, este juego es infinito.
Como plus una maravilla más del Youtube.
Un poeta poco conocido, original y fresco fue José María Eguren. Su poesía de simbolos y figuras, de aires a paises lejanos llenos de magia y leyendas, es melódica y nostálgica. El poeta imprimió en esta su retiro en vida de la sociedad. Un artista “puro” por asi decirlo, sin ningun tipo de compromiso con nada ni nadie, solo con la creación poética y la pintura.
El mas conocido ejemplo de su producción poetica es:
LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL
En el pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul,
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.
Ágil y risueña se insinúa,
y su llama seductora brilla,
tiembla en su cabello la garúa
de la playa de la maravilla.
Con voz infantil y melodiosa
en fresco aroma de abedul,
habla de una vida milagrosa
la niña de la lámpara azul.
Con cálidos ojos de dulzura
y besos de amor matutino,
me ofrece la bella criatura
un mágico y celeste camino.
De encantación en un derroche,
hiende leda, vaporoso tul;
y me guía a través de la noche
la niña de la lámpara azul.