Introducciones en la literatura

No sabia muy bien como nombrar este post, el título actual es solo algunos de los que esbozé, mal que bien espero refleje la intención del presente escrito: una reseña curiosa sobre las primeras lineas que mas me han gustado en la literatura mundial.
Debe ser una de las tareas más difíciles para un escritor el romper la pagina en blanco, a pesar de que antes de escribir se tienen párrafos ya delineados en la cabeza, un argumento pensado y muchos giros estilísticos planeados, al momento de armar un todo coherente la pluma -el teclado si lo prefieren- se desvía por su cuenta, la fuerza de la idea nos lleva a escribir palabras que no habíamos pensado.
Como pretendía escribir antes que las palabras lo hicieran solas, el momento más difícil es romper la página en blanco y sobre todo las líneas iniciales, las cuales deben ser todo lo sugerentes, atractivas y estilizadas que se puedan para atraer la atención sobre el resto de pensamiento vertido en blanco sobre negro.
Un clásico de la literatura son la Iliada y la Odisea, poco podemos decir sobre esta obra magna que no haya sido escrito antes, me limitaré a mencionar su introducción.
Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves —cumplíase la voluntad de Zeus—desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
Difícil de superar, en ese corto párrafo esta delineada, y si me lo permiten hasta contenida, la Iliada entera. No se pueden leer esas palabras sin sentir la intensidad de la épica Homérica y la emoción que provocaría en los griegos antiguos estos versos recitados por augures en las plazas y anfiteatros de la helade.
Ahora, no dejemos de lado al sagaz Odiseo, quien sabe, era favorito de los dioses y estos son prontos a la ira.
Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos! Comiéronse las vacas de Helios, hijo de Hiperión; el cual no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa, hija de Zeus!, cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.
Al igual que su par, el párrafo inicial de la Odisea es un breve resumen de lo acontecido e insinúa la historia a narrar, en un pueblo donde las historias eran orales y la literatura una actividad compartida, el captar el interés del público y mantenerlo durante las horas que durara el relato era fundamental para el éxito del cantor y las monedas que recibiera. En una plaza pública o en un anfiteatro frente a toda la ciudad, era necesario un lenguaje llano y sin sutilezas, un estilo sencillo pero que a la vez comunicara la grandeza de lo tratado y transmitiera a cabalidad la historia sin perder la atención del pueblo.
Muchos siglos después tenemos a Cervantes y la reinvención de la literatura, no temo equivocarme lector si deduzco que te sabes las siguientes palabras de memoria.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,
Misterio al no mencionar el nombre del pueblo, pero a la vez familiaridad para el lector castellano, de saque Cervantes da la nota intrigante que invita al lector a seguir leyendo. Ya en esta época la literatura es un ejercicio solitario y el lector es cautivado para que continué hasta la última página del texto.
Algunos siglos después, el famoso inicio de Anna Karenina, que tanta sabiduría esconde en tan solo una línea.
Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.
¿Brillante no?
La novela rusa destaca por su tratamiento de la psicología de los personajes, su gran número y los larguisimos y variados nombres de estos, el texto mencionado da constancia de lo primero.
Mas cerca en el tiempo y el espacio tenemos la famosa Cien años de Soledad, en esta Gabo crea un mundo mágico con el cual interpreta la realidad latinoamericana y la soledad en una obra grandiosa, el inicio es inolvidable.
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.
Pensé poner solo el memorable “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento”, pero el párrafo entero transmite todo lo que “Cien años…” es. Ya en la primera página, Garcia Marquez logra evocar esa atmósfera de leyenda, de mito y maravilla que se desenvuelve en nuestras selvas, ríos, llanos, montes, ciudades y gente, poniendo en acción la historia de una familia que en si representa a un pueblo y a un destino.
Podría extenderme varios posts más, pero no es ese el objetivo de momento, así que continuemos.
A pesar de la incongruencia temporal, deje el que en mi opinión es la mejor de todas para el último.
No veré la cumbre del Higuerota duplicarse en las aguas del Golfo Plácido, no iré al Estado Occidental, no descifraré en esa biblioteca que desde Buenos Aires imagino de tantos modos y que tiene sin duda su forma exacta y sus crecientes sombras, la letra de Bolívar…
En el Guayaquil de Borges, estas primeras letras son de un poder evocador impresionante. Imaginar una ciudad y monumento desde otra, unirlas con una descripción geográfica preciosa y conectarla a su vez con un pasado épico en tan solo unas pocas palabras es causa de que me quite el sombrero -bueno, si tuviera uno. Para aquellos que como yo crecieron escuchando no cuentos infantiles ni irrealidades televisivas, sino historias de otros días, de guerras civiles, revueltas y golpes de estado, de asaltos a cuarteles y derrotas, discursos senatoriales, reformas y en suma la vida palpitante de nuestras tierras, tan poco apreciada y estudiada por la general alienación en que vivimos, es emotivo e insinuante. No en vano Borges descendía de familias patricias, afincadas en su nación como viejos árboles atados a la tierra.
En fin eso fue todo, ¿alguna contribución a este breve repaso?
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