Tiempo atrás leí un libro llamado Tigre, tigre! de Alfred Bester en el cual halle por primera vez la idea de que un hombre en peligro inminente de muerte puede aprender a teleportarse. No se si habrá sido esa obra el origen de este tipo de argumentos pero no pude evitar recordarlo al ver la película que ahora comento.

Empieza con la clásica escena de un high school americano donde el típico perdedor es afrentado por un matón a causa de una chica, solo que la víctima cae en una situación donde peligra su vida y de la nada aprende a teleportarse. Desde ahí su vida da un vuelco radical, al convertirse literalmente en un “ciudadano del mundo”. Pero no todo es color de rosa, una organización secreta y fanática persigue a los de su tipo y deberá enfrentarlos para salvar a quien más ama sobre la faz de la tierra.

Cosa curiosa el protagonista es el mismo que dio vida a Anakin Skywalker -ese poco creíble Darth Vader- y su antagonista es Samuel L. Jackson quien actuó de Mace Windu. Ambos dan vida a sus caracteres con competencia pero sin mayor brillo que añadir.

Basada en la novela homónima de Steven Gould, la película cumple su función: entretener, pero de ahí a entrar en mayores honduras olvidense, es diversión competente pero poco más que eso.

El Trailer.

Ahora resulta que Bolivia ya no quiere vendernos aceite, ¿a que se debe esto?, de nuevo a políticas que han fracasado una y otra vez pero que por lo visto los retardatarios de la región aun son incapaces de entender.

Resulta que a Evo se le ocurrió que controlando el precio del aceite este seria más barato y todos los bolivianos serían felices y comerían perdices. La ley de la gravedad oferta y demenda fue desatendida y se generó lo que cualquier persona mínimamente versada hubiera pronosticado: colas y mercado negro.

Siguiendo con la crónica de un desabastecimiento anunciado, al gobierno Boliviano se le paso por la cabeza que prohibiendo la exportación de aceite los precios van a bajar, y en un atentado contra todo derecho de propiedad y sospechosamente revanchista contra la digna Santa Cruz, decide abusivamente impedir la exportación del aceite.

Y aquí empezó a arder Troya, transportistas y agricultores protestaron pacíficamente por el derecho a trabajar sin ser molestados, compradores como el Perú se alarmaron y una vez más la CAN demostró ser letra muerta para sujetos como Evo y compañía.

Imagino lo que sigue si una medida como esta continua, descapitalización y quiebra de empresas agroindustriales, más pobreza y los acostumbrados reclamos de que todo eso se debe al “neoliberalismo” por lo cual hay que meter más al estado en la economía y el circulo vicioso dará otra vuelta.

¿Alguna vez entenderán?

Hoy por hoy, con todo esto de la inflación se han venido escuchando conversaciones económicas al por mayor. Desde la TV hasta el almuerzo dominguero, el único problema es que por lo general uno puede entender o no la cantidad de conceptos y construcciones que se vierten.

Empezemos.

¿Que es la moneda?

En primer lugar diré que cosa no es la moneda: La moneda no es riqueza.

Tener un millón de dólares no te hace rico, tampoco cien millones o mil millones. La riqueza es todo aquello que se puede adquirir con esos dólares. La moneda en si no es más que un símbolo de riqueza, representa bienes y servicios pero no vale nada en si misma, coja usted un grueso fajo de intis y entenderá lo que digo.

Esto, que a primera vista puede parecer obvio tiene muchas consecuencias menos evidentes, la más conocida es la inflación.

¿Que es la inflación?

La masa monetaria en un país -la cantidad de billetes y monedas que circulan- representa la cantidad de bienes que este país dispone. No importa el valor simbólico que esta moneda tenga, un sol peruano vale más que un yen japones y nadie se le ocurriría pensar que la economía peruana es más grande que la japonesa.

La inflación se da cuando la masa monetaria aumenta por encima del incremento de la oferta disponible, al suceder esto, cada unidad monetaria pasa a representar una menor parte del total de bienes y servicios disponibles. Si lo anterior diera lugar a que todos aumentáramos de forma proporcional nuestro dinero, entonces la inflación no tendría consecuencias. Cada uno conservaría la misma cantidad de riqueza potencial en su bolsillo.

Pero como sabrán, no es así como funcionan las cosas.

El gobierno tiene -entre tantos otros- el monopolio de la emisión de moneda, así que cuando emite lo que esta haciendo en la práctica es arrebatar dinero de nuestros bolsillos al quitarle valor a la moneda. Un impuesto no legislado.

Procuraré ser aun más claro.

Imagine usted que hay una torta y existen vales para comer un pedazo de esta, diferentes personas tienen distintas cantidades de vales, unos tienen derecho a un pedazo, otros a tres y así por el estilo. Continuando con la analogía imaginemos que alguien llamado “Gobierno” emite más vales, los cuales también representan un pedazo de la torta. Al no haber aumentado esta, lo único que sucede es que los pedazos representados por un vale disminuyen de tamaño y el Gobierno se queda con la diferencia. Si este abusivo personaje hubiera duplicado el número de vales existentes, entonces cada uno de estos solo representaría la mitad del pedazo anterior de torta y el Gobierno se hubiera apropiado de la otra mitad de esta por medio non sanctos.

Es así que la inflación se convierte en el más injusto de los impuestos, no es votada por nadie pero nos arrebata capacidad adquisitiva para entregársela al gobierno sin consulta alguna mediante.

Para los economistas “no ortodoxos” -algo así como los astrólogos de la economía- jugar con la moneda es un medio valido para desarrollar un país, al igual que para algunos consumir esteroides también lo es para aumentar masa muscular.

¿Que sucede en un principio al aumentar la masa monetaria?

Todo es bonito, al aumentar la moneda en circulación se incrementa el consumo lo cual hace trabajar la oferta y eso da como resultado en un primer momento lo que todos quieren: crecimiento económico y empleo.

Pero no hay desayunos gratis y el mundo real existe.

Un rápido incremento del circulante conlleva a que la moneda pierda valor, pasada la euforia inicial viene la resaca. La moneda cae, quizás algunos ganaron en el cambalache realizado pero el grueso de las personas ve como su dinero se evapora, los ahorros de toda una vida se reducen en forma inexplicable, los sueldos disminuyen en valor real y el país se va desorganizando a medida que todo planeamiento y previsión se hacen progresivamente inútiles.

Perspectiva actual.

En este momento vivimos un ligero brote inflacionario, lo peor que podría suceder seria que el gobierno en vez de combatir el origen mismo del mal -el crecimiento monetario- inyecte aun más dinero en el país. Quizás en un primer momento se sentiría bien pero no seria más que combatir una resaca con dosis aun mayores de alcohol. Al incrementar el circulante solo se lograría agravar el problema intensificando la causa de este.

¿Que hacer?

Seria pedante de mi parte empezar a emitir recetas a diestra y siniestra, el loco griego que dirigía olas y barcos seria más cuerdo. Pero prudencia y un sano liberalismo es lo mínimo que se le puede pedir al gobierno.

Este post debió salir hace un par de días, pero debido a problemas técnicos recien he podido publicarlo hoy. Con la velocidad en que se vuelve “periódico de ayer” la información, este post ya debe estar desactualizado, aun así lo publico por mero ánimo de no desperdiciar un texto escrito.

No sorprende el que la comisión de Trabajo del congreso, pretende eliminar de raíz los services, estamos ya habituados creo a intervenciones a mansalva como esta en la labor de los privados. Total, para muchos el Estado es nuestro amo y señor.

Pero mejor vayamos por partes, ¿que es un service?

La intermediación laboral consiste en que una empresa dedicaa especialmente a algún rubro -sea este seguridad, limpieza, comida, etc- contrate personal y lo emplee en diversas empresas que le pagan por el servicio de selección, gestión y trámites laborales entre otros.

Esto hace que las empresas puedan dejar de lado complicados y tediosos trámites para concentrarse en sus labores, además de tener mayor flexibilidad para contratar o despedir personal ya que lo harian a través del service.

Desde hace ya varios años las empresas solo estaban permitidas de tener 20% de su personal bajo la modalidad de Service, lo cual como de costumbre limita la flexibilidad de las empresas peruanas, un ataque a la competitivad como entenderan.

Pero nada sucede sin una razón por torcida que esta sea, ¿a que se debe este afán regulatorio?

Veamos un momento la otra cara de la medalla, los services han sido una y otra vez protagonistas de escándalos mayúsculos. Por ejemplo en el caso de la toma del puerto del Callao por los estibadores, se reveló que los services que los gestionaban obligaban a los trabajadores a trabajar ocho horas seguidas sin almuerzo ni servicios higiénicos mínimamente decentes. Otra sonada noticia fue la revuelta de los mineros de Casapalca, cuando se revisaron las condiciones en las cuales los mantenían los contratistas era indignante la inhumanidad con que eran tratados.

Y así mil casos más, todos conocemos uno siquiera de oidas. Intermediarios que pagan la mitad de lo que podrian pagar con lo que reciben es ya un mito urbano de proporciones. Dicho sea de paso vacilo al llamarlo mito, una realidad no deberia recibir ese nombre

¿Es tanta la irresponsabilidad de algunos empresarios que prefieren provocar intromisiones estatales a portarse de manera decente?

Da que pensar.

En el blog de Arturo Goga leí este meme y encontré que era uno de los invitados a realizarlo, como de costumbre procastine un poco pero aquí van mis cinco aplicaciones más usadas.

Linux:

Para ser más exacto debí escribir Ubuntu, pero preferí no ser tan sectario. Es el sistema operativo que uso a diario, ya sea en casa o en cualquier trabajo que surja. Ya no puedo vivir sin este, cuando entro a otro sistema me siento muy incomodo.

Google:

¿Alguien puede vivir sin Google hoy por hoy?, yo no. Indispensable a la hora de buscar información o simplemente navegar sin rumbo un rato, se ha vuelto la puerta de entrada obligatoria hacia la red de redes.

Gedit:

Cada vez que digo que mi editor de texto favorito es Gedit frente a mi legión de amigos frikis poco falta para que reciba patadas a discreción, ¿pero que puedo hacer? Gedit es EL editor para todo aquello que no implique entrar en el terreno de la ofimática.

Simple y llanamente en Gedit entro y ESCRIBO sin memorizar comandos, infinidad de atajos de teclado ni otras complicaciones que para algunos espíritus es fundamental, pero que para mi solo consisten en fastidios.

OpenOffice:

Requiero editar documentos de manera frecuente y para eso utilizo OpenOffice, no hay mayor misterio.

Gmail:

Soy uno más de los rendidos admiradores y usarios de este extraoridnario Webmail. Una revolcuión frente a los demás al momento de surgir, hasta se mantiene como el mejor de todos.

A ver quien más se anima a hacer el meme.

Hay inflación.

Es algo que no puede ser negado pese a los desesperados intentos apristas por ocultarlo. Los alimentos han subido de precio y otros bienes no han bajado, el resultado es que el nivel general de precios ha aumentado. Inflación.

Y como ya se vio en el anterior desastre gobierno aprista, su capacidad de justificarse y arrojar culpas sobre cualquiera excepto ellos mismos sigue siendo igual de grande. “Los especuladores tienen la culpa” dice Del Castillo y solicita a las municipalidades que revisen puesto por puesto en los mercados. ¿Realmente cree algo tan disparatado?

Los huaicos, el precio del petróleo, el aumento de precios internacionales entre otros son exhibidos como argumentos para explicar lo injustificable: una vez más Alan provoca inflación.

Huaicos hay en estas fechas desde que recuerdo, eso puede explicar que el precio de los alimentos en febrero sea mayor al de enero, pero no que sea mayor a febrero del año pasado. Tampoco el aumento de los precios del maíz o del petróleo son los responsables de la inflación. Si solo aumentan esos precios, la gente gastara más dinero en lo relacionado a estos y menos dinero en otros bienes y servicios, unos subirán y otros bajaran por lo que el índice de precios se mantendría estable.

Imagine usted que la masa monetaria fuera de cien soles y la canasta de consumo estuviera formada por los productos A, B, C y D. Si A aumentara de precio usted dispondría de menos dinero para gastar en los restantes lo cual haría que estos bajen de precio o sean reemplazados por otros de menor costo. Un producto aumentaría de precio pero los otros bajarían o se mantendrían igual con lo cual el nivel general de precios no sube.

Pero lo que ha sucedido es que hay más circulante en la economía lo cual aumenta la demanda, el crédito y por lo tanto la inflación.

Todo por obra y gracia de esa absurda política de defender el dólar a todo trance. Al comprar enormes cantidades del billete verde -unos 20 mil millones de dólares desde el 2006- el BCR ha inyectado dinero a raudales provocando un aumento desmesurado de la liquidez y por consiguiente inflación.

Esta era predecible como anteriormente escribimos, estamos aun en el momento bonito de la inflación: expansión de la demanda y la economía provocado por ese artificial aumento de la moneda. Pero esperen un poco y como de costumbre los juegos monetarios demostraran una vez más ser solo artificios, los precios aumentan de forma lenta pero sostenida afectando de lleno al bolsillo de todos.

Es fácil predecir lo que viene, marchas, Alan y su compañía culpando a cuanto mortal existe por la inflación (menos ellos claro, ahora es un crimen opinar diferente que García), paros y protestas todo acompañado de la lenta eroción del país el cual una vez más cual sudamericano Sísifo vera defraudadas todas sus esperanzas.

Y pensar que aún le quedan a este sujeto más de tres años, ¿aguantará el Perú?



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